Las así llamadas “terapias de conversión” para lesbianas, gays, bisexuales y transexuales no son aceptables en el mundo moderno

Ayúdanos a acabar con las llamadas “terapias de conversión para LGTBI” y el sufrimiento que causan

Las “terapias de conversión para LGTBI” han sido condenadas en el mundo entero por doctores y terapeutas como “una cura para una enfermedad que no existe”. Son inaceptables en el mundo moderno de la medicina y creemos que deben ser prohibidas del mundo espiritual.  

Banderas budista y gay

Banderas gay y budista unidas. Este símbolo representa un budismo tolerante con la homosexualidad. 

Todos los días hay gente en el mundo a los que se les inculca que deberían avergonzarse por ser lesbiana, gay, trans o intersexual. Algunos de ellos, -a menudo los que viven en comunidades religiosas rígidas- se les hace pasar por la experiencia humillante de las así llamadas “terapia de conversión” (también conocida como por otros nombres como “terapia de cura de gays”)

Esta “terapia de conversión” intenta destruir parte de la identidad personal. Está basada en la idea de que sólo la identidad heterosexual es normal y que el resto de identidades deben ser “curadas”. La terapia no sólo se da en casos de búsqueda voluntaria. Incluye ser recluido contra la voluntad del individuo, lenguaje deshumanizado, electroshocks y otras formas de violencia, e incluso, violaciones sexuales “reparativas”

Se me dijo que mi comunidad espiritual rechazaba mi sexualidad. Que yo era el tipo de ser abominable que habíamos estudiado en la escuela dominical. Que era la única persona gay en el mundo. Que era inevitable que contrajera el VIH y el SIDA. Pero la cosa no acabó con esas dolorosas charlas. El terapeuta ordenó que se me atara a una mesa para que me aplicarán hielo, calor y descargas eléctricas a la vez que veía videos de hombres dándose la mano, abrazándose y teniendo sexo. Se suponía que al asociar esos videos con el dolor que sufría me convertiría en un chico heterosexual. Al final no funcionó. Yo les dije que sí había funcionado sólo para que se detuvieran” (testimonio de una víctima de terapia de conversión. THE NEW YORK TIMES, 24 de Enero de 2018)

Las terapias de conversión no son casos aislados. Investigadores del Williams Institute estiman que 700 000 adultos LGTBI en EE.UU. han sido expuestos a terapias de conversión (Aproximadamente la mitad de ellos/as mientras eran adolescentes). Ellos estiman que unos 77.000 jóvenes recibirán terapia de conversión antes de cumplir los 18 años (de ellos/as unos 57.000 será practicada por un “instructor religioso o espiritual”). La práctica no está limitada a EE.UU. Las terapias de conversión se realizan en la Unión Europea y en el resto del mundo.

Un gran número de organizaciones y profesores/as budistas europeos han expresado su solidaridad con las víctimas de las terapias de conversión. Incluyendo todas las escuelas mayores de budismo y todas las tradiciones desde Suecia hasta España. En su declaración “La terapia de conversión es inaceptable en el mundo moderno tanto médico como espiritual” la Unión Budistas Europea (EBU) pide a los maestros y líderes espirituales del mundo que prohíban la terapia de conversión y que se comprometan a ciertos estándares éticos en su práctica espiritual. Se invita a todo el mundo que apoye estos principios a firmar la declaración. El lanzamiento oficial de esta campaña se ha hecho coincidir con el 1 de marzo de 2018 coincidiendo con el Día mundial de las Naciones Unidas de Discriminación Cero.